sábado, 12 de septiembre de 2009

Las cosas del Mainstream


Existe una canción del gracioso grupete LKan titulada "Yo ya no" en la que dicha frase precede a un verso en el que se cita una actividad usual en la vida de los modernillos. En un momento la canción dice "yo ya no,... ¡digo Mainstream!", desde entonces siempre me ha hecho mucha gracia el utilizar dicho concepto. Y es que el Mainstream es mucho Mainstream, y desde que el Mainstream es Mainstream, lo de comulgar con ruedas de molino, que decía mi madre, se ha vuelto algo habitual.

Recupero este Blog despues de un año de silencio por simple indignación, la misma que me produce la lectura de uno de los productos Mainstream más Mainstream que se están moviendo en el panorama literario actual. Sí señor, me estoy refiriendo al la mítica trilogía "Millenium" del señor este; Stieg Larsson.

Mi tía, que es muy maja, me regaló por mi cumpleaños los dos primeros volúmenes, en apariencia bastante tochos, de la saga. Yo después de que fuese considerado uno de los libros más vendidos (no se si leídos) de los últimos tiempos, ver los escaparates de las librerías con sus estanterías vestidas cual maniquíes por estos libros, o no subirme a ningún vagón de metro sin que, por lo menos, una persona vaya cargada con alguno de los tres ladrillos; decidí sumergirme ávidamente en su lectura.

Pero señoras y señores, cuando terminé el primer libro, con ese título prometedor "Los hombres que no amaban a las mujeres", se me vino a la cabeza el mismo pensamiento que viendo el otro día a la selección española de baloncesto por debajo en el marcador en el partido contra la potente Gran Bretaña. Esto,... ¿Qué coño es?

Con un intento de tratar un tema supuestamete truculento, la intriga de esta novela es muy inferior a la de cualquiera de "los tres investigadores" que leía en mi infancia. El señor Stieg (a mí este nombre me recuerda al del delirante médico sueco de la mítica serie "El reino" de Lars von Trier, Stieg Helmer) Larsson, pierde páginas y páginas contando tonterías, diciendo la marca de todo lo que comen, beben, visten, compran, de los ordenadores que utilizan, diciendo nombre y apellidos de todo el mundo que está en una habitación, aunque no intervenga en la historia, etc. Sin contar esa santa manía de los escritores de Bestsellers que tienen de describirte con pelos y señales; las calles por las que pasan los personajes para demostrate que han estado allí, o citarte datos y cifras que no sirven para nada, simplemente para demostrarte que se han documentado (Ildefonso Falcones, en eso eres el peor).

Los personajes son simplones, los buenos muy buenos y los malos muy malos. El protagonista Michael Blombkvist (que tiene nombre de tenista de los 80) es un tío guay, cuarentón follarín,encantado de haberse conocido, que tiene una hija de la que pasa completamete, pero que le adora a pesar de ser un padre nefasto (reconocido en la novela). Y llegamos al personaje "atractivo"; Lisbeth Salander, que es una inadaptada por,... ¡Se lo contamos en la próxima novela! Supuestamente, todos sus actos y sus reacciones porvienen de un pasado oscuro que se te va desvelando con cuentagotas a lo largo de la serie, y que me parece que va a ser un chorrada similar a la solución del enigma del primer libro. En un momento del argumento, estos dos se ponen a follar, porque sí; sin tensión sexual ni nada de nada (claro, está tan ocupado el Larsson en poner marcas y decir nombres de calles y descripciones detalladas que para qué va a crear una tensión sexual). La Salander se enamora del nombre-de-tenista-sueco desde que ve su careto de tío molón en la contraportada de un libro (mira tú que amor más complejo).

Si vamos a lo que es el argumento nos encontramos que si a las setecientas y pico páginas del libro le quitas la "paja", se podrían quedar perfectamete en 100. Con decir, que hasta la página 400 no pasa nada interesante creo que soy bastante descriptivo. Claro, así pasa que la resolución del caso es similar a la que hace Coronado en la película "La caja 507", que se cruza el estrecho para irse a Marruecos para decir,... "Ostias, el Resines" así, por ciencia infusa. Es decir, que de repente ven algo que nunca nadie ha visto y por medio de procesos informáticos dignos de Star Treck, hechos con sus flamantes Mac (el Steve Jobs le ha tenido que soltar una tela al Larsson), resuelven unas obviedades que te haría un niño de cuatro años con un rotulador carioca y una hoja a cuadros. La historia es previsible desde la página 1 en todos sus aspectos (amor, intriga y dolor de barriga)

y, ¿Qué pasa hasta la página 400? Pues lo dicho, una exhibición de lo bien que se ha documentado este señor, que ¿para qué va investigar si luego no lo puede demostrar? La historia, da igual. La intriga, pones asesinatos truculentos y maltrato a mujeres y a niños y ya triunfas, aunque luego el resto sean bailes regionales en los fiordos (sí, ya se que eso es en Noruega, pero también son nórdicos. Seguro que la familia del Larsson lee esto y dice "puto portugués")

En fin, que una novelita de intriga para niños pero que no pueden leer los niños (porque hay sexo, violencia y cosas cochinas), entonces se lo meten por las narices a los adultos para que lo compren y se lo lean. Esto hace que una patata se convierta en mainstream y un escritorcillo de cuarta pase a la historia, y le den una sillita en el cielo de los escritores al lado de Cervantes, Flaubert, Zola, Bowles o Mailer.

La película, ni quiero perder el tiempo ni el dinero, aunque a lo mejor la han mejorado,...bah, ya la echarán en la tele.

Por cierto, el Larsson va de truculento y de que trata temas escabrosos,... la siguiente novela que me leí fue "Monstruos Invisibles" de Chuck Palahniuk. El Larsson es una niña de colegio con faldita a cuadros, vamos.

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